Tras la marcha atrás dada el año pasado por Bruselas que abría la puerta a seguir usando combustibles fósiles más allá de 2030, parece que el apoyo decidido de la industria europea del automóvil, con la excepción de España, ha obligado a la UE a permitir que los coches con motor de gasolina y diésel puedan seguir funcionando.
Eso sí, en este nuevo panorama que se abre por delante para los motores de combustión es obligada la hibridación de los mismos, es decir van a tener que seguir contando con el soporte de motores eléctricos y baterías siempre para reducir de manera sensible sus consumos.
Consumos de coche diésel
De hecho, los fabricantes han logrado ya que los motores híbridos de última generación tengan consumos propios de coches diésel, todo un hito que todavía tiene mucho recorrido por delante. La segunda condición, que será efectiva sin pasar mucho tiempo, es que los coches con motor de combustión van a tener que utilizar combustibles renovables.
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