Europa resiste el shock energético gracias a las renovables, pero tropieza con el almacenamiento

Europa resiste el shock energético gracias a las renovables, pero tropieza con el almacenamiento

Europa está afrontando el nuevo shock energético de 2026 con un sistema eléctrico más resistente que el que tenía durante la crisis de 2022. El fuerte crecimiento de las energías renovables ha permitido contener parte del impacto de la escalada de los combustibles fósiles sobre los precios de la electricidad, aunque el almacenamiento y la flexibilidad todavía avanzan por detrás de las necesidades que plantea el nuevo mix energético. Es la principal conclusión del Power Barometer 2026 de Eurelectric, que constata que la electricidad europea ha soportado mejor que el gas las nuevas tensiones provocadas por la situación geopolítica y las condiciones meteorológicas extremas.

Entre febrero y agosto de 2026, los precios del gas aumentaron un 88,4%, frente al 22,8% de incremento registrado por la electricidad en los mercados de la Unión Europea. La diferencia fue todavía más evidente tras el bloqueo del estrecho de Ormuz. Entre febrero y mayo, el gas se encareció un 41%, mientras que los precios eléctricos europeos llegaron a bajar un 7%. La posterior ola de calor volvió a tensionar el mercado eléctrico, debido al repunte del gas, la menor producción hidroeléctrica en los países nórdicos y las restricciones de la generación nuclear provocadas por las altas temperaturas, los bajos niveles de agua y las paradas programadas.

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