En la última revisión que Europa hizo sobre su decisión de imponer los coches eléctricos a mediados de la próxima década, ya dejó una puerta abierta al uso de los combustibles sintéticos y no sólo para los coches más deportivos. Los convencionales también podrían beneficiarse de esta gasolina más limpia, siempre y cuando su precio sea lo suficientemente ajustado para que la gran mayoría de conductores tenga acceso.
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