El contexto de la actual coyuntura económica y energética en Europa, con el conflicto de Irán, no es precisamente tranquilo. A pesar de ello, el Gobierno alemán ha echado algo más de leña al fuego volviendo a poner sobre la mesa el futuro del sector del automóvil y las políticas climáticas comunitarias.
Durante una reunión del comité de coalición celebrada el pasado fin de semana, los líderes de los partidos que conforman el Ejecutivo (la alianza conservadora CDU/CSU y el SPD) trataron un conjunto de medidas destinadas a aliviar la carga económica que están soportando los ciudadanos, estando entre ellas una posible relajación de los límites de emisiones de CO2 que ampliaría la vida de los coches de combustión.
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