El pasado mes de marzo el Gobierno aprobaba una serie de ayudas a los carburantes para compensar la subida de los precios de la gasolina y el diésel en las estaciones de servicio. La crisis de Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz disparó el precio del barril de petróleo Brent y con ello el de los carburantes.
Para tratar de paliar el problema, el Gobierno de Sánchez aprobaba un paquete de ayudas energéticas que incluían un descuento directo sobre la gasolina y el gasóleo, a diferencia de otras ayudas, en este caso el Gobierno optó por una reducción de los impuestos, tanto del IVA como del Impuesto Especial sobre los Hidrocarburos, una medida que no gustó nada en Europa.
Competencia desleal
Bruselas considera este tipo de rebajas en el precio como una competencia desleal frente a otros países de la Unión Europea, pues al final el resto de los países de la UE sí que mantienen su nivel impositivo, lo que provoca unas diferencias en el precio del litro de combustible muy importantes.
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