La Unión Europea alcanza este 31 de agosto una de las fechas más decisivas para el Plan de Recuperación, ya que los Estados miembros deben haber cumplido antes de que termine el día todos los hitos y objetivos asociados a las reformas e inversiones incluidas en sus planes nacionales. Y es que las actuaciones posteriores ya no podrán utilizarse para acreditar ante la Comisión Europea el cumplimiento de los compromisos pendientes.
El vencimiento no significa que desaparezcan automáticamente todas las ayudas ni que cada proyecto subvencionado tenga que haber agotado ya su presupuesto. Lo determinante es la definición concreta del hito acordado con Bruselas: dependiendo del programa, puede exigir una instalación terminada, una determinada potencia operativa, la adjudicación de las ayudas, la firma de contratos o la entrada en vigor de una reforma.
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